¿Sabías que la amatista es una piedra con una alta vibración espiritual
que transforma la energía en amor y es considerada la piedra del equilibrio en todos los planos, físico, mental y espiritual?
Al traer puesto un collar de amatista estamos beneficiando a nuestra mente, calmándola o estimulándola según corresponda. Esta piedra te ayuda a sentirte menos disperso, más enfocado y con control de tus facultades. Aumenta la asimilación de nuevas ideas y conecta la causa con el efecto.
Te ayuda a dormir mejor pues calma la mente y te protege de pesadillas recurrentes. Además de que mejora la memoria por lo que podrás recordar tus sueños para estudiarlos y entenderlos.
La amatista balancea los estados emocionales altos y bajos promoviendo un estado centrado. Disipa el enojo, la furia, el miedo y la ansiedad. Aligera la tristeza y las penas profundas. Simboliza el equilibrio y la pureza, la serenidad y la modestia.
Tiene grandes propiedades curativas, entre ellas la de aumentar la producción de hormonas y balancear el sistema endócrino y el metabolismo. Es un excelente limpiador de la sangre y fortalece los procesos eliminatorios de todo el cuerpo. Alivia dolores de cabeza y disminuye la tensión. Reduce los hematomas, las inflamaciones. Es benéfica para los intestinos, regula la flora, remueve parásitos.
Para recibir sus beneficios de la mejor manera conviene usarla pegada al cuerpo, en collares, pulseras o dijes, y también en aretes con la piedra colgando pues sus atributos se expanden en toda la habitación.
Leyenda del origen de la amatista:
Según nos cuenta el filósofo griego Aristóteles, durante una de las orgías etílicas que Dioniso, el dios griego del vino, acostumbraba a organizar, secuestró a una bella ninfa llamada Amatista con el deseo de poseerla. Ella, deseosa de librarse de los brazos del dios, suplicó a la diosa de la castidad Ártemis para que la ayudase, y ésta, escuchando sus plegarias, la convirtió en una brillante joya. Dioniso, avergonzado de sus actos recuperó la serenidad y coloreó la piedra de un tono violeta pálido, el color de su vino predilecto, jurando que todo aquel que llevase esa piedra estaría libre de los insanos efectos del alcohol y protegido de los modales licenciosos de un borracho.
La leyenda del origen de la amatista también viene de los mitos romanos, Baco, también el dios del vino, molestado por un mortal, juró vengarse del próximo que se cruzara por su camino, creando así tigres hambrientos para ejecutar su deseo. Sin saber nada, una bella mujer llamada Amatista fue a rendir homenaje a la diosa Diana, quien intervino transformando a la joven en estatua de cristal de roca para protegerla de los tigres. Al ver esta magnífica estatua desanimada, Baco lloró y sus lágrimas tiñeron de púrpura el cristal creando así la piedra que conocemos hoy en día. El púrpura ha sido considerado durante largo tiempo como un color real, de manera que no es sorprendente que la amatista haya sido muy demandada a través de la historia.
Leonardo da Vinci escribió que la amatista tenía el poder de disipar los malos pensamientos y de afinar la inteligencia.
La amatista es la piedra más preciosa dentro del grupo de cuarzo. La palabra griega "amethystos" se traduce en "no borracho" por lo que la piedra fue considerada como un potente antídoto contra la ebriedad, razón por la cual copas de vino eran a menudo talladas de la misma.
La amatista es un cuarzo violeta que puede presentarse en formas muy diversas, desde pequeños cristales hasta grandes agregados y geodas. Estas últimas son rocas en cuya cavidad interior crecen los cristales de diferentes tamaños. Las geodas más grandes suelen cortarse por la mitad para mostrar su interior repleto de cristales de amatista. El color de las amatistas varía desde el violeta oscuro hasta las tonalidades lavanda.











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