El viaje mítico del alma

El viaje mítico

¿Por qué meterse a estudiar la cosmovisión mesoamericana?

Descubrí a los indios, aborígenes o nativos, que habían vivido o todavía vivían en estrecho contacto con la Naturaleza, a la cual deificaban y atribuían cualidades sagradas, rindiendo veneración a los astros, así como a sus propios ancestros o antepasados, y a sus espíritus totémicos animales y vegetales, con todos los cuales se sentían emparentados.

Por eso cada vez que me encontraba con un resto de cualquier tipo de esas antiguas culturas, sentía un temblor interno, una emoción arcaica que me decía que los autores de aquellas sorprendentes obras de ninguna manera podían ser considerados como “salvajes primitivos”, sino como miembros de altas culturas nativas americanas, que tenían como valor central el vivir en armonía con el Cielo y con la Tierra, con los dioses y los ancestros, y con todas sus “relaciones” o parientes humanos, animales o vegetales.

Tenían profundos conocimientos de todo tipo: astronómicos y matemáticos, agrícolas y botánicos, teológicos y fisiológicos, artísticos y arquitectónicos, médicos y psicológicos, etc. En cada visita al Museo de Antropología de la Ciudad de México o a cualquier zona arqueológica del país se renovaba dentro de mí esa necesidad de conocer y contactar más a fondo esta herencia ancestral de las altas culturas americanas, que latía con vida propia en estos restos aparentemente muertos.

 

Raúl Aceves

Mapas cósmicos mesoamericanos: el viaje mítico del alma.

Amaroma Ediciones, 2011.


 

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